Por fin, tras años de vivir en una sociedad monolítica, donde el concepto de normalidad dominaba, los/as socialista hemos dado un paso adelante en Europa.
En la propuesta socialista es extremadamente coherente en materia social con el modelo económico que se defiende desde nuestras filas, totalmente opuesto al liberalismo salvaje que nos propone la derecha europea.
En lo relativo a la igualdad en diversidad, nuestro modelo apuesta por la normalización frente a la integración, por el respeto a la diferencia frente a la tolerancia, por los derechos frente a la caridad. Me explico brevemente.
Mientras la derecha intenta integrar o encajar a los colectivos minoritarios en sus esquemas económicos y sociales, desde el PSOE sólo queremos normalizar las vidas de estos colectivos sin querer imponerles un estilo de vida. Mientras la derecha "tolera" a estos colectivos desde una posición de superioridad, nosotros/as apostamos por el respeto a estos colectivos en un plano de igualdad. Por último, mientras la derecha ve los Servicios Sociales como una obra de caridad o una concesión "graciosa", los/as socialistas apostamos por unos Servicios Sociales que garanticen derechos sociales y civiles.
Por esa razón, los/as socialistas impulsaremos una Directiva de igualdad de trato para sentar las bases de una Europa de la derechos y no de no de la exclusión social, de la diversidad y no de la compasión, el elitismo o la caridad. Por que la no discriminación por razón de origen racial, étnico, religión o convicciones, edad, discapacidades, orientación o identidad sexual.
Contribuiremos a que se cumpla la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con Discapacidades, para proteger los derechos de las personas nacidas con alguna Discapacidad o con Discapacidades sobrevenidas en la adultez. Y para complementar físicamente esta apuesta por la normalización de las personas con Discapacidades, vamos a impulsar el establecimiento a través del 2010 de una Capital Europea de la Accesibilidad Universal.
Un caso que requiere especial atención es el de las mujeres y niñas con Discapacidades. Estas mujeres sufren una doble discriminación la de ser mujeres y las de ser personas con Discapacidades, con lo cual, su opinión es doblemente infravalorada. Pero sobretodo, estas mujeres estás más expuestas a ser maltratadas y forzadas física y psíquicamente en el silencio de sus casas o Centros Residenciales e incluso son desoídas cuando intentan denunciar esas vejaciones. Por ese motivo, los/as socialistas contribuiremos a elaborar un Plan de Acción Específico Europeo 2009-2013 sobre mujeres y niñas con Discapacidades.
Los/as socialistas creemos también en el respeto intergeneracional, porque al contrario del ensalzamiento de la juventud y el rechazo de la vejez imponen las sociedades neoliberales, nosotros/as creemos que todas las generaciones tienen algo que ofrecer a la sociedad, así que impulsaremos medidas para proteger a la infancia de todo tipo de explotaciones y abusos y al mismo tiempo atenderemos a las personas mayores dándolas un papel activo en la sociedad e incorporando su experiencia vital a la misma.
Como podemos ver, el modelo económico y social que queremos para Europa es completamente distinto al que propone el P.P. y al que impera actualmente en la mayoría de Estados de la Unión Europea. Esto convierte al Estado español y al PSOE en la única alternativa clara de izquierda democrática en Europa y por eso creo que el día 7 de junio votar a Fernando López Aguilar es la mejor alternativa.
Víctor Villar Epifanio.
Educador Social y militante de la Agrupación Local del PSOE-Burgos.
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El siguiente texto fué expuesto el 26 de febrero de 2009, como parte del Curso de Especialista en Autonomía Personal y atención a la Dependencia: Sector de la Discapacidad, organizado por el Ilustre Colegio Oficial de Trabajadoras/es y Asistentes Sociales de Burgos, en colaboración con el Foro Solidario de Caja Burgos:
Buenas tardes a todas y todos:
En primer lugar, quiero agradecer al Colegio de Trabajadoras y Trabajadores Sociales su invitación. Aunque advierto que mi experiencia personal y mi planteamiento de vida no son muy habituales en este colectivo. Por ese motivo, basaré también mi intervención en las anécdotas de otra gente con discapacidad que creo más interesantes que la mía propia, hombre, heterosexual y encima de Burgos.
Esta vez voy a contar mi historia a través de mi experiencia en el Asociacionismo y de las conclusiones que he ido sacando del colectivo de personas con discapacidad.
Cuando allá por 1996 entré en de lleno en el mundillo asociativo, venía ya de estar en otros Movimientos Sociales: el Movimiento de Objeción de Conciencia (al servicio militar, se entiende), el Movimiento de Insumisión y los Movimientos de Solidaridad Internacionalista, el Movimiento de Okupación y el Movimiento anarquista (o pseudoanarquista), fueron algunas de mis escuelas allá a comienzo de los 90. Estaba lleno de ideales y pensaba que mi propio colectivo podía ser tan reivindicativo como los antes reseñados y otros con los que colaboraba.
Con ese fervor revolucionario juvenil, en 1997 decidí hacerme Delegado de ASPAYM Castilla y León en Burgos, mientras seguía militando en A.D.M. (Afectados por Discapacidad Motora) y con otras Asociaciones se decidió crear FEDISFIBUR (Federación de Discapacitados Físicos de Burgos).
Pronto, me di cuenta que ASPAYM no respondía a mis expectativas, era algo demasiado encorsetado para mí, así que me quedé en A.D.M. y en FEDISFIBUR, donde éramos la nota discordante, promulgando el sistema asambleario y la lucha por los servicios públicos normalizados. Aún conservaba la ilusión de despertar conciencias y cambiar cosas.
Con el tiempo, uno se da cuenta de que el colectivo de personas con discapacidad, aunque sea en tanto por ciento igual de importante que otras minorías, es imposible que el Movimiento de personas con discapacidad sea un Movimiento de masas al uso como pasa con otras minorías. A continuación, paso a explicaros porqué será así:
Primeramente, se debe decir que se ve la discapacidad como algo malo en sí mismo, algo a esconder. Esto impide que haya un orgullo de colectivo, ya que no se ve la discapacidad como una parte de la diversidad. Sino que la imagen de la discapacidad ha sido siempre negativa cambiando a la largo de la historia, como ya dije en su día de la siguiente forma:
1ª Fase: La discapacidad como algo que esconder. Se han dado casos, hace ya tiempo, de personas con discapacidad recluidas en sótanos como auténticos animales, para evitar la vergüenza familiar. Como esto hoy es inconcebible se han buscado formas más sibilinas de reclusión u ocultación.
2ª Fase: La discapacidad como algo que proteger. Actualmente son muchas las familias que dejándose guiar por un paternalismo sobreprotector impiden al joven ó la joven desarrollar una vida normalizada, creándonos así lo que podríamos llamar una "segunda discapacidad". Esto lleva a un retraso con grandes lagunas en la socialización, llegando a padecer el llamado síndrome de la eterna adolescencia . Esto se vive de un diferente según el género de la persona. En el caso de las mujeres se añaden los prejuicios propios de una sociedad patriarcal, creando en la mujer con discapacidad un complejo de inferioridad y sumisión. Esta puede verse abocada a buscar una salida en la relación con un hombre con discapacidad, para huir del paternalismo, lo que lleva a veces a la pérdida de su propia identidad y autoestima. Una relación no satisfactoria para ella la convierte una persona dependiente de su pareja y de su familia.
En el caso de los varones puede aparecer el llamado síndrome del medio-hombre, cuando no nos ve capaces de competir en todos los niveles de la vida como se supone que debe competir un hombre de verdad según los modelos imperantes. Más adelante, desarrollaré todo esto más ampliamente.
3ª Fase: La discapacidad como algo a superar. Esta es la visión que actualmente defienden algunos grupos supuestamente progresistas. Está basada en una concepción errónea de la "igualdad": "soy igual que mis amigos y amigas" Consiste en negar, ocultar o disimular la discapacidad.
La discapacidad no es algo que deba ser superado sino reconocido, asumido y vivido. Incluso debemos desarrollar las cualidades que nos da esta discapacidad (mayor sensibilidad, mayor capacidad de escuchar, etc.) (Villar, Víctor 2001)
En segundo lugar, aunque me duele decirlo, el colectivo de personas con discapacidad es sumamente pasivo, esto puede deberse a la visión médica y asistencial que todavía prima en el Movimiento de personas con discapacidad y la dependencia del asociacionismo de subvenciones de las Administraciones públicas y privadas.
En tercer lugar, el Movimiento de personas con discapacidad, no puede ser un movimiento de masas debido a los sentimientos judeocristianos de resignación, culpa y carga. La discapacidad aún se ve como una carga para lo que hay que dar lo que se llama un "respiro familiar".
En cuarto lugar, está la heterogeneidad del colectivo y el clasismo que hay dentro del mismo. Como persona con parálisis cerebral, quiero detenerme un poco más en ese punto. En mi época de Delegado de ASPAYM Castilla y León en Burgos, después en mi participación en el Foro de Vida Independiente y en mi experiencia con ciertas personas con discapacidad, he notado que dentro del propio colectivo se hacen clases según el tipo de discapacidad, el género y el estrato económico. No es lo mismo una mujer, con parálisis cerebral, pensionista y que va en autobús urbano; que un señor ejecutivo con paraplejia, que conduce un buen coche y vive en un chalet a las afueras. Hay ciertas discapacidades que son mejor vistas que otras. Por ejemplo, ¿alguna vez habéis visto un cartel o anuncio televisivo de la ONCE con una persona con parálisis cerebral?
En mi opinión, esto es sobretodo una cuestión de imagen pura y dura, ciertas imágenes dan mejor en cámara que otras. Por cierto, ¿alguien sabe que pasó con Toño guionista y fugaz monologuista del programa El Hormiguero con parálisis cerebral?
Incluso dentro de la misma discapacidad, hay gente que se cree en un plano superior a otros miembros del colectivo. Es gente que despunta un poco, que tiene una discapacidad de grado menor, que tiene mayores estudios, con un trabajo o simplemente cosas tan peregrinas como tener coche propio. Esta gente, trata de diferenciarse del resto del colectivo mostrando una actitud paternalista.
Por último, en quinto lugar está el problema del individualismo. Cuando una persona o su familiar es afectada tiende a ver solamente su problema, sin tener una perspectiva sociopolítica generalizada. Esto provoca una visión clientelista del Asociacionismo, la persona asociada va a que se la de un servicio y no a ver lo que puede hacer ella por la mejora de colectivo en general.
En fin, con ese panorama, ¿qué alternativa nos queda?, ¿hay alguna salida? Yo creo que si tampoco hay que ser catastrofistas y negativos. Hagamos un poco de magia.
La primera opción que se me ocurre es la de aunar esfuerzos con otros colectivos, buscar proyectos comunes para colaborar. A lo largo de mi trayectoria asociativa he comprobado que la empatía entre colectivos funciona y enriquece a ambas partes. Además, de esta forma se puede hacer más fuerza ante las instituciones.
Otra vía de trabajo, sería la participación de los y las miembros activos del colectivo en organizaciones políticas al igual que han hecho los miembros de otros colectivos. Este es el razonamiento lógico que mucha gente de organizaciones sociales hacemos, ir a la fuente de las medidas sociales e intervenir desde ahí, en lugar de intentar poner de acuerdo a todo el colectivo, cosa casi imposible como hemos dicho, por las razones antes mencionadas.
Por último, quiero hacer hincapié en lo importante que es en este colectivo el sentido del humor y la gran capacidad revolucionaria del mismo. Me explico.
Como ya he insinuado anteriormente, hay personas con discapacidad con una gran falta de autoestima, los que las provoca un complejo de inferioridad por no aceptarse así mismas tal como son y parecerse más a las personas supuestamente normales. Esto, partiendo de la base del paradigma crítico y emancipador, primero sería una falacia ya que la normalidad no existiría como tal, sino que sería una imposición del sector social dominante; y en segundo lugar, es humillante para las personas con discapacidad, ya que las provoca un sentimiento de rechazo a si mismas y hacia otras personas con discapacidad y nos las permite la vida de acuerdo a su condición con naturalidad y comodidad.
Por el contrario, yo reivindico el papel del buen bufón, de la persona que se ríe del mundo y de si misma, demostrando así su inteligencia. Reivindico, como lo hace Leo Bassi, la figura del payaso blanco que persigue la utopía aún sabiendo que por definición es inalcanzable. Nuestra mejor arma contra quien odia la diferencia es una sonrisa abierta. Como diría el Gran Wyoming aún queda muchos gorditos a los que colársela.
Bueno, muchas gracias ahora os toca a vosotras y vosotros hablar. A ver que me contáis.
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A fecha 18 de diciembre de 2008, en el Correo de Burgos, aparece una carta al Director con mi nombre, que yo, evidentemente, jamás escribiría.
En mi opinión, (y esta si es la mía), la familia de hoy, no tiene una forma monolítica y por supuesto no es una mera cuestión de fecundidad. La familia, según todos los tratados sociológicos modernos, es aquel grupo de personas que conviven en un mismo techo. Partiendo de ahí, ese grupo puede ser de personas del mismo sexo, de distinto sexo, monoparental, de tutela de hermanos/as a otros hermanos/as, de personas separadas con hijos/as matrimonio anterior, extensa, reducida o de mil formas distintas.
En estos años de convivencia con parejas del mismo sexo en la sociedad, he constatado que la familia heterosexual, (ya sea nuclear o extensa) tiene grandes carencias afectivas, en comparación con las parejas del mismo sexo. Esto se puede deber simplemente a un acomodo rutinario, a la sensación de pertenencia y a la institucionalización del matrimonio heterosexual. En otras palabras, al no estar en peligro, hemos perdido la chispa amorosa juvenil que tienen las parejas del mismo sexo. Ellos/as aprecian una caricia, una mirada cómplice, un momento robado; nosotros/as (las parejas heterosexuales) en cambio, damos todo por supuesto y apreciamos menos las cosas.
Esto, a parte de ser una pena, en ocasiones extremas, puede llevar consecuencias nefastas como la violencia de género. Por este motivo, pido a las parejas del mismo sexo, que el matrimonio no las cambie, que sigan cultivando el arte de amar como lo hacen y que nos sigan dando las lecciones de amor, pasión, seducción y deseo que nos dan.
Por último, quiero enviar un fuerte abrazo a la gente del KGLB (Kolectivo Gay Lésbico y Bisexual) de Burgos. Animándoles a hacer frente a actitudes como las de la persona que escribe la carta publicada el día 18.
Víctor Villar Epifanio.
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Capítulo I: Justificación y presentación
Esta serie de cartas al director, solo quiere mostrar la realidad de un Paralítico Cerebral (en adelante P.C.) y de su pareja, también P.C., en una ciudad como Burgos.
Se perfectamente que algunas de mis opiniones pueden molestar a algunas personas, instituciones y organizaciones. También, generaran debate entre los profesionales del ámbito de la Discapacidad: psicólogos/as, pedagogos/as, psicopedagogos/as, trabajadores/as sociales, e incluso colegas de carrera como orientadores/as laborales y educadores/as sociales. La verdad, no lo siento, Burgos necesita polémica y yo no tengo nada que perder dándosela.
Aquí, hablaré de algo que no siempre se habla, la discriminación social de la Discapacidad, más concretamente de la P.C.
Lo siento por la gente que no es P.C., pero nuestra discriminación es bastante más dura que el hecho de poder o no poder entrar a un sitio físicamente. La discriminación que sufrimos afecta a la condición misma de persona, te obliga a plantearte si eres o no miembro o miembra activo/a de esta sociedad, si nos merece la pena dar nuestra opinión, si va a ser considerada o si nos van a tratar como seres intelectualmente “inferiores”, solo por nuestra forma de expresarnos.
Por último, esto se conjuga todo lo anteriormente dicho, con el carácter frío, hermético y a la vez paternalista de Burgos. Una ciudad que, como digo yo siempre, necesita otra transición y una “movida burgalesa” propia, para poder ser una ciudad y dejar de ser un pueblo.
En fin, todo ello condimentado con un poco de humor, para que os resulte tan pesado de digerir es lo que os voy a ofrecer a partir de ahora. Ya me diréis que os parece.
Víctor Villar Epifanio
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