Fe de erratas sobre la familia
A fecha 18 de diciembre de 2008, en el Correo de Burgos, aparece una carta al Director con mi nombre, que yo, evidentemente, jamás escribiría.
En mi opinión, (y esta si es la mía), la familia de hoy, no tiene una forma monolítica y por supuesto no es una mera cuestión de fecundidad. La familia, según todos los tratados sociológicos modernos, es aquel grupo de personas que conviven en un mismo techo. Partiendo de ahí, ese grupo puede ser de personas del mismo sexo, de distinto sexo, monoparental, de tutela de hermanos/as a otros hermanos/as, de personas separadas con hijos/as matrimonio anterior, extensa, reducida o de mil formas distintas.
En estos años de convivencia con parejas del mismo sexo en la sociedad, he constatado que la familia heterosexual, (ya sea nuclear o extensa) tiene grandes carencias afectivas, en comparación con las parejas del mismo sexo. Esto se puede deber simplemente a un acomodo rutinario, a la sensación de pertenencia y a la institucionalización del matrimonio heterosexual. En otras palabras, al no estar en peligro, hemos perdido la chispa amorosa juvenil que tienen las parejas del mismo sexo. Ellos/as aprecian una caricia, una mirada cómplice, un momento robado; nosotros/as (las parejas heterosexuales) en cambio, damos todo por supuesto y apreciamos menos las cosas.
Esto, a parte de ser una pena, en ocasiones extremas, puede llevar consecuencias nefastas como la violencia de género. Por este motivo, pido a las parejas del mismo sexo, que el matrimonio no las cambie, que sigan cultivando el arte de amar como lo hacen y que nos sigan dando las lecciones de amor, pasión, seducción y deseo que nos dan.
Por último, quiero enviar un fuerte abrazo a la gente del KGLB (Kolectivo Gay Lésbico y Bisexual) de Burgos. Animándoles a hacer frente a actitudes como las de la persona que escribe la carta publicada el día 18.
Víctor Villar Epifanio.